Pensando
en la importancia que tiene el cuidado del cuerpo para el bienestar, quisimos
escuchar el testimonio de una mujer que se ha dedicado desde hace unos años a
transformar vidas a través del deporte. Esta mujer se llama Mónica, y hace su
linda labor de dos maneras: 1. Hace parte del equipo de creadores de Greenfit
(un centro de acondicionamiento físico de entrenamiento funcional[1])
y 2. Compartiendo sus experiencias diarias para inspirar a las personas a
llevar una vida saludable de manera responsable[2].
Mónica
se considera una mujer feliz. Dice haber logrado un equilibro en su vida y
sentirse en un estado de gratitud que le permite creer que lo que pasa cada día
es lo mejor que puede pasarle y asegura que si una persona vive agradecida,
como consecuencia, sabe vivir feliz.
El
proceso de construcción de esa felicidad ha sido de muchos cambios; ella nos
cuenta que le han pasado muchas cosas en la vida y agradece haber vivido cada
una de ellas a plenitud porque sin pensar en lo buenas o malas que hayan podido
ser, han sido necesarias para construir la actitud resiliente que asume hoy
frente a la vida.
Dice
haber sido “nerda” y modelo; fue gerente y se casó muy joven; es cristiana y
muy espiritual; estuvo muchos años en el mundo del entretenimiento y hoy es
yogui, deportista y su espiritualidad se enriquece cada día más por su
compromiso diario de creer en ella misma y agradecer los regalos que le da
vida. Además señala que nunca se ha tomado la vida muy en serio, y es probable
que eso haya jugado un papel importante en su construcción de felicidad.
Nos
cuenta que tuvo que vivir momentos difíciles por la exigencia social frente a
la belleza, en momentos de su vida en los que su seguridad y autoestima no eran
muy fuertes y se dejaba afectar por asuntos externos que aún no comprendía.
Muchas veces no se ha sentido preparada para enfrentar los cambios a los que la
va llevando la vida, pero ha aprendido a fortalecerse como ser humano, a ver
cada momento vivido como una experiencia positiva y a reinventarse a sí misma
día tras día.
Durante
su proceso hubo un momento significativo que la hizo comprender que no iba por
el camino que realmente quería y se vio obligada a tomar una decisión radical
en función de su felicidad y su bienestar emocional. Tomar una decisión siempre
implica hacer alguna renuncia, y hacer una renuncia por lo general produce
dolor, y su caso no fue la excepción. Vivió una época difícil pero asumió la
situación con tanta claridad y optimismo que la vivió como un renacer. Renació
como mujer y al mismo tiempo nació su proyecto para trabajar por el bienestar
de las personas por medio del deporte.
Mónica
compara el deporte con la vida: se trata de tomar decisiones, de convicción, de
hacer cambios, de luchar, de permanecer firmes, de no desistir; es un proceso
personal, de transformación, de respeto por el ser, de cumplir sueños, de
cuidarse, de conectarse con uno mismo y el entorno, de comprometerse con un
cambio personal, de creer, de ser paciente, de ser capaz y de ser feliz.
Hoy
en día dice estar en el mejor momento de su vida; se siente destinada a servir
y cree que de una u otra forma siempre ha servido a los demás ofreciéndoles
felicidad y aportando a sus vidas momentos bonitos: mediante la fiesta, la
rumba, la diversión, la compañía y hasta una simple sonrisa; y con Greenfit
mediante el deporte, la salud y lo natural; todo siempre con un mismo fin: la
felicidad de las personas, que es a su vez un motivo para ella sentirse feliz.
La
Pájara Zumbambica
**
Mónica menciona dos historias que considera inspiradoras para la aceptación de
los cambios y la transformación personal: 1. El proceso de metamorfosis de la
mariposa, que es lento y doloroso pero que tiene un final hermoso[3].
Y 2. El proceso de renovación del águila, que es también lento y doloroso pero
que la hace fuerte y le permite seguir viviendo[4].
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