“Cuando descubrí que la felicidad no
consistía en obtener sino en renunciar supe que tenía que empezar a tomar
decisiones, y ése fue mi primer paso porque eso es… RENUNCIAR, desprendernos de
lo que no nos deja alcanzar esa plenitud y esa paz interior. Fue entonces
cuando me di cuenta que mi felicidad quizá no era llegar a ser una súper
ejecutiva o una directora estrella, ni ganar mejor cada vez más, NO!!! Eso para
mí no era mi felicidad y luego de llegar a semejante conclusión y de tener que
afrontar el peso de la sociedad y que personas ajenas a tu vida opinaran como
si tuvieran derecho sobre la tuya, decidí retirarme y alejarme de lo que en ese
momento era mi día a día; y ése fue mi primer gran paso, desistir a lo que me
brindaba una estabilidad pero que me dejaba tanto vacío en mi interior.
Supe que no iba a ser fácil pero con el
pasar de los días me di cuenta que esa locura de dejar todo atrás era mi mayor
orgullo. Empecé entonces a preocuparme por descubrir esas pequeñas cosas que me
llenarían el alma y me harían levantarme todos los días con una sonrisa en mi
cara.
Declaré que estaría dispuesta a vivir por
y para mí y que no me iba a dejar aturdir por el ruido exterior, porque
lastimosamente en nuestra sociedad hay que seguir parámetros y guiones de vida para
demostrarles a los otros que alcanzamos ese supuesto “éxito”, porque nos han
vendido taaaanto esa idea!!, “Debes ser tan importante como puedas y debes
resaltarlo tanto como puedas”.
Ahora me doy cuenta que hay que luchar
por aquello que nos hace sentir felices. Descubrí pasiones que no sabía que
existían, encontré mi amor por la lectura, por cultivar mi espíritu, por pintar,
por la naturaleza, hasta encontré mi amor por sembrar cebolla y cilantro en mi
casa y tener una huerta bien cerquita de mí; descubrí también que ver a mis
papás sonreír y sentarme a escucharlos un par de horas me hacía feliz, que
amaba estar con mi familia y que compartir con las personas que significaban
mucho en mi vida me producía un estado increíble de bienestar. Me di cuenta
entonces que cosas aparentemente tan irrelevantes hacían de mi mundo algo placentero.
Decidí empezar a estudiar de nuevo y ése
es mi proyecto, estudiar algo no para hacerme rica ni mucho menos para exaltar
mi grandeza, NO, tampoco tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora,
pero sí con llenar mi vida de magia y de ilusión. Y aquí voy, construyendo mi
nuevo mundo, sin arrepentimientos, sin prisa y convencida de que el éxito y la
satisfacción van más allá de una posición y una buena remuneración.
La vida siempre pone a nuestra
disposición una variedad de opciones, no tenemos que escoger siempre la que
parece mejor ante los ojos de los otros, sino lo que nos haga más felices, todo
lo que realices con gusto, amor, pasión inevitablemente desencadenará en cosas
buenas, siéntete orgulloso de ti y que cuando te pregunten ¿Qué quieres ser en
la vida? Que tu respuesta sea siempre SER FELIZ!
“QUIERO SEGUIR SIENDO LOCO, VIVIENDO LO
QUE SOÑÉ Y NO LO QUE OTROS SOÑARON PARA MI” P.C
Isabel”
Es
común que se nos haga difícil reconocer que la vida que vivimos no es la que
quisiéramos vivir; que nos sintamos angustiados porque no queremos aceptar que
sabemos que hay cambios que tenemos que hacer para poder vivir como nos
gustaría; que creamos que es tan difícil lo que tenemos que hacer para cambiar que
no seremos capaces; o que simplemente por comodidad decidamos quedarnos quietos
aunque vivamos maluco y lo sepamos. Por eso es importante saber, en esos
momentos, que es posible llegar al otro lado y que cuando lo hagamos nos lo
vamos a agradecer, y como la única forma de darnos cuenta es viviéndolo, no nos
queda más opción que contarles historias reales, de personas reales, que han
logrado hacerlo.
Gracias
Isabel.
La
Pájara Zumbambica
0 comentarios:
Publicar un comentario